Ampliar Foto Durante la tarde del Sábado, los visitantes pueden recorrer el laberinto de calles moriscas del pueblo, parándose a degustar el fresco y nutritivo líquido blanco en los numerosos puestos que va encontrando entre cuestas y pendientes, y en el que los almachareños han construido afanosa y secretamente escenas tradicionales que reflejan la vida del Almáchar de la primera mitad del siglo pasado, unas inertes, otras vivas...
     
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